16/05/2022 - La invasión rusa pone a prueba la resiliencia económica de la UE

Se prevé que el crecimiento del PIB real tanto en la UE como en la zona del euro se sitúe en el 2,7% en 2022 y el 2,3% en 2023.



Las perspectivas de la economía de la UE antes del estallido de la guerra auguraban una expansión prolongada y sólida. Sin embargo, la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha provocado nuevas dificultades, justo cuando la Unión se había recuperado de las repercusiones económicas de la pandemia. Al ejercer nuevas presiones al alza sobre los precios de las materias primas y provocar nuevas perturbaciones de la oferta y un aumento de la incertidumbre, la guerra está agravando los obstáculos preexistentes al crecimiento, que antes se esperaba que disminuyeran. Esto ha llevado a la Comisión Europea a revisar a la baja las perspectivas de crecimiento de la UE, y al alza las previsiones de inflación.

Se prevé que el crecimiento del PIB real tanto en la UE como en la zona del euro se sitúe en el 2,7% en 2022 y el 2,3% en 2023, frente al 4% y el 2,8% (el 2,7% en la zona del euro), respectivamente, en las previsiones intermedias de invierno de 2022. La disminución prevista para 2022 debe leerse en el contexto de la dinámica de crecimiento acumulada por la economía en primavera y verano del año pasado, que añade alrededor de dos puntos porcentuales a la tasa de crecimiento interanual de este año. El aumento de la producción a lo largo del año se ha reducido del 2,1% al 0,8%.

El principal choque en las economías mundiales y de la UE es el de los precios de las materias primas energéticas. Aunque ya habían subido mucho antes de la guerra desde los bajos niveles registrados durante la pandemia, la incertidumbre en relación con las cadenas de suministro ha ejercido una presión al alza sobre los precios y aumentado su volatilidad. Esto se aplica a los alimentos y otros bienes y servicios básicos, lo que entraña una bajada del poder adquisitivo de los hogares.

Las perturbaciones de la logística y de la cadena de suministro inducidas por la guerra, así como el aumento de los costes de los insumos en el caso de una amplia gama de materias primas, se añaden a las perturbaciones en el comercio mundial causadas por las drásticas medidas de contención de la COVID-19 que siguen aplicándose en algunas partes de China, las cuales influyen negativamente en la producción.

Los precios de la energía elevan la inflación a máximos históricos

La inflación ha cobrado impulso desde principios de 2021. Desde el 4,6% interanual registrado en el último trimestre de 2021 subió hasta el 6,1% en el primer trimestre de 2022. La inflación general en la zona del euro aumentó hasta el 7,5% en abril, la tasa más alta de la historia de la unión monetaria.

Se prevé que la inflación en la zona del euro se sitúe en el 6,1% en 2022 y que se modere hasta el 2,7% en 2023. Para el conjunto de 2022, esto representa una considerable revisión al alza en comparación con las previsiones intermedias de invierno de 2022 (el 3,5%). Se espera que la inflación alcance un máximo del 6,9% en el segundo trimestre de este año y que se reduzca gradualmente a partir de entonces. En la UE en su conjunto, se prevé que la inflación aumente del 2,9% de 2021 al 6,8% en 2022 y que baje al 3,2% en 2023. El pronóstico es que la inflación básica media supere el 3% en 2022 y 2023 tanto en la UE como en la zona del euro.

España

La incertidumbre y los riesgos dependen de la evolución de la guerra

Los riesgos para las previsiones de actividad económica e inflación dependen en gran medida de la evolución de la guerra y, especialmente, de su incidencia en los mercados de la energía.

Dada la elevada incertidumbre, la previsión de referencia va acompañada de un análisis de hipótesis basado en modelos que simulan el impacto del aumento de los precios de las materias primas energéticas, así como de una interrupción total del suministro de gas procedente de Rusia. Según esta última hipótesis, más grave, las tasas de crecimiento del PIB se situarían en torno a 2,5 y un punto porcentuales por debajo del valor de referencia de las previsiones en 2022 y 2023, respectivamente, mientras que la inflación aumentaría en tres puntos porcentuales en 2022 y en más de uno en 2023 por encima de la previsión de referencia.

Además de estas posibles perturbaciones en el suministro de energía, problemas peores de lo previsto en las cadenas de suministro y nuevas subidas de los precios de las materias primas no energéticas, especialmente de los alimentos, podrían dar lugar a nuevas presiones a la baja sobre el crecimiento y presiones al alza sobre los precios. Unos efectos de segunda vuelta superiores a lo esperado frente a una perturbación inflacionista relacionada con las importaciones podrían agudizar las fuerzas estanflacionarias. Una fuertes tendencias inflacionarias vienen también acompañadas de mayores riesgos desde el punto de vista de las condiciones de financiación. Por último, la COVID-19 sigue siendo un factor de riesgo.

Aparte de estos riesgos inmediatos, la invasión de Ucrania por parte de Rusia está dando lugar a que la UE se disocie económicamente de Rusia, con consecuencias difíciles de ponderar completamente por el momento.

Previsiones económicas de primavera de 2022

https://ec.europa.eu/info/business-economy-euro/economic-performance-and-forecasts/economic-forecasts/spring-2022-economic-forecast_en